domingo, 25 de junio de 2017

RESEÑA Noches de Manhattan




Autora: Sarah Morgan
Título original: Sleepless in Manhattan
Editorial: HaperCollins Ibérica / Harlequin, 2017
Tapa blanda, 364 págs.
Autoconclusivo
Género: Romántica Contemporánea, Realista
A la competente organizadora de eventos Paige Walker le encantaban los retos. Tras pasar su infancia entrando y saliendo del hospital, ahora estaba decidida a triunfar. ¿Y qué mejor lugar para hacerlo que Nueva York? Pero cuando perdió el empleo que amaba, tuvo que enfrentarse al mayor reto de todos: trabajar por su cuenta.
Sin embargo, lanzar su propia empresa de organización de eventos no era nada comparado con disimular lo que sentía por Jake Romano, el mejor amigo de su hermano, además del amante más solicitado de Nueva York y el único hombre que le había roto el corazón. En el momento en que Jake se ofreció a ayudarla con su nuevo negocio, la química que aún crepitaba entre los dos comenzó a quitarle el sueño.
¿Podría convencer a un hombre que no confiaba en nadie de que le diera una oportunidad a su amor?
Nunca había leído nada de esta autora, y es una de las escritoras con más renombre dentro de la literatura romántica. Me apetecía mucho darle una oportunidad y en cuanto vi esta portada tan a lo Sexo en Nueva York (Sex and the city) ni lo pensé, porque al menos podría pasar unos días entretenidos leyendo algo ligero sin tener que pensar en exceso. Pues os adelanto que ha sido básicamente eso: una historia sencilla, sin muchos altibajos, con buen ritmo y entretenida como cualquier novela romántica sin más pretensiones que contar la historia de amor.
Me llevo una grata sorpresa con Sarah Morgan, porque tiene un toque muy de comedia romántica como si fuera una serie o una película narrada. Todo es muy visual y realmente nos envuelve en el ritmo de vida de Nueva York, una ciudad con la que simplemente estoy hipnotizada. Este escenario ya era un punto a su favor, pero mejora mucho las expectativas cuando de verdad consigue que seamos parte del estilo cosmopolita que se vive en la ciudad que nunca duerme, como indica el título original. El mundo empresarial, el ajetreo de calles, personas y formas de relacionarse queda perfectamente reflejado y es algo que me ha encantado porque era una de las cosas por las que quería leer la novela.
Aunque sinceramente, diría que uno de los aspectos más potentes que tiene esta novela, incluso más que la propia historia de amor, son las relaciones de amistad que hay tanto por parte de Paige como por parte de Jake. En el caso de las chicas, nos encontramos con una piña de tres amigas: Paige, Frankie y Eva, tres chicas muy cosmopolitas que cuando se ven despedidas todas ellas de la misma empresa oprganizadora de eventos, y que deciden unirse aún más si cabe para montar su propio negocio como buenas emprendedoras que son en la gran ciudad. Las tres tienen muy buenos momentos, divertidos en su mayoría y son las responsables del buen rollo que se desprende de esta novela. Y por otra parte, el dúo de chicos: Jake, y su mejor amigo y socio Matt, que también resulta ser el hermano de Paige. Jake siente una extraña lealtad hacia Matt que afecta a su relación con Paige y le influye en su manera de relacionarse con el resto de mujeres con las que sale.
Sin embargo, creo que lo que más me ha fallado a la hora de, digamos, analizar esta historia (porque disfrutarla la he disfrutado igual) es que resulta demasiado típica y muy predecible. Con esto no quiero decir que ser predecible sea algo malo en las historias de amor (porque tod@s sabemos cómo puede acabar casi cualquier novela romántica y no por ello se disfruta menos), pero sí resulta un punto negativo cuando prácticamente en el primer cuarto de libro ya sabemos exactamente los sentimientos de ambos protagonistas y por qué han actuado como actúan y han tomado ciertas decisiones. En realidad no hay misterio en toda la novela porque aunque la historia empieza por el presente, el pastel de lo que sucedió en el pasado y el porqué se nos descubren demasiado pronto de forma que ya sólo queda saber cómo lo arreglamos ahora en el presente.
Jake, de nuevo, me ha parecido un personaje de lo más típico: triunfador, atractivo, que se lleva a las chicas facilonas con su “irresistible” encanto y con las que no dura ni un mes, porque no le gustan las ataduras en las relaciones. Seguro que la descripción os suena porque es la de muchísimas novelas del estilo. Aunque a Jake lo salvo porque dentro de su prototipo de protagonista masculino, al menos él es buena persona sin dobles intenciones. Con su holgada situación económica y siendo socio y mejor amigo de Matt, es quien les da la idea a las chicas de que monten su propio negocio de organizadoras de eventos y se arriesguen a triunfar por sí mismas.
Por el contrario, creo que el personaje que más me ha gustado ha sido ella, la chica protagonista de la historia. Paige es una chica emprendedora que se ve de repente sin trabajo después de haber dado lo mejor de sí misma en su empresa y haber aguantado a la estirada de su jefa durante mucho tiempo para poder lograr un ascenso. Y en vez de eso, tiene que levantarse después de la caída y seguir con su carrera profesional pero esta vez, siendo su propia jefa. Además, su peculiar situación personal ya es algo que se sale de la norma, porque como se dice en la sinopsis, la pobre ha tenido una juventud un poco accidentada con ingresos continuos en hospitales y operaciones de corazón debido a sus problemas cardiacos. Y ello también influye en su personalidad, porque no aguanta ni la compasión ni que la traten con condescendencia y prefiere ganarse por sí misma el respeto y el éxito, algo que sin duda admiro mucho.
En resumen, es una historia entretenida como cualquier comedia romántica de sobremesa que puedan poner en televisión. Además se lee bastante rápido porque el estilo de la autora es ágil y no se anda con muchos rodeos, con muchísimos diálogos fluidos y dinámicos y pocas descripciones más allá de los distintos escenarios en los que se mueven los personajes. Y pese a que el factor sorpresa no sea uno de sus fuertes, aunque sepamos exactamente cómo va a acabar la novela, en ningún momento decae el interés porque lo que de verdad importan en la historia es cómo se llega a ese final.
*Por último, muchísimas gracias a HarperCollins por la amabilidad al enviarme el ejemplar y sobre todo, por la rapidez.
¿Habéis leído novelas de esta autora?
¿Os gustan las novelas sencillas para pasar el rato?

miércoles, 21 de junio de 2017

RESEÑA A-Marte




Autor: Jose Francisco Cortell Fores

Autopublicado, 2017

Tapa blanda / ebook, 356 págs.

Autoconclusivo

Género: Ciencia Ficción, Romántica.


Año 2283, la humanidad ha conseguido crear un emplazamiento permanente e independiente en Marte. Muchos humanos quieren ir a vivir al planeta rojo, pero el Mars Filter, una institución encargada de decidir quién puede y quién no puede viajar a Marte, controla el único medio con el que se puede viajar a él: el ascensor espacial.

David es un estudiante de ingeniería robótica para el desarrollo de la minería de asteroides y su novia Katherine, es una estudiante de biología especializada en terraformación planetaria. David y Katherine son felices y todo les va muy bien hasta que son separados cuando la familia de Katherine tiene que irse a vivir a Marte.


Soy una lectora habitual de ciencia ficción, me encanta en casi todos sus subgéneros (space opera, distopías, acción…) pero quitando las típicas novelas juveniles que últimamente abundan y que tienen todas, casi sin excepción, un ingrediente romántico (como Across the universe, Bajo el cielo eterno…), nunca había leído una novela en la que el romance es lo principal y el contexto sci-fi es lo secundario. Así que cuando el autor de A-Marte me propuso leerla directamente el título ya me llamó la atención porque vi que iba a ser romántica con un ingrediente de ciencia ficción, es decir, al contrario de lo que he leído hasta ahora. Y efectivamente, la trama se desarrolla alrededor de una premisa muy simple y muy de novela romántica: cómo mantener una relación a distancia. En este caso, la distancia es planetaria y la pareja en cuestión se quiere mucho.

Nada más comenzar, ya intuí algo que sabía que no me iba a gustar: la pareja. En unos cuantos capítulos del principio antes de que se produzca la separación obligatoria, consiguieron cansarme de lo empalagositos que son. Es verdad que al tratarse de una relación ya consolidada no podemos ver cómo han llegado a quererse tanto, pero ahí está, se quieren mucho, mucho, mucho y nos queda claro por activa y por pasiva. A mí eso me cansa pronto, primero por que resta emoción a la historia, y segundo porque no te deja conocer a los personajes más allá de su amor hacia el otro personaje (sus miedos se reducen a no ver al otro, su reacciones se basan en lo que haga la otra persona, sus pensamientos sólo se refieren a su pareja, etc, etc). Está bien que haya una pareja en todo esto, si es una historia de amor, pero los personajes deben de ser lo más parecidos a personas reales para que tengan un mínimo de credibilidad para los lectores y para mí ha sido como leer a dos robots programados para hacer lo que les corresponde en la historia: una que se va y el otro que va a su encuentro.

La trama, de hecho, se reduce a eso. David tiene que quedarse en la Tierra después de que la familia de su novia haya sido trasladada a Marte y obviamente decide seguirla. De principio a fin la novela es la decisión de seguirla, la preparación del viaje y el viaje. También es verdad que si sois aficionad@s a la aeronáutica y la ingeniería tecnológica puede que disfrutéis más que yo de esa preparación y ese viaje, porque básicamente asistimos a (aunque yo no lo creo, el autor considera que esto es posible spoiler→)la construcción de un cohete espacial y luego vemos cómo pilotarlo (←fin de posible spoiler). Para mí no es que haya sido aburrido porque no lo ha sido, pero al terminar me deja la sensación de no haberme aportado nada dado que no entiendo la mayoría de las cosas de las que se habla.

Por otra parte, el prólogo auguraba algo muy bueno, aportando un contexto científico y futurista con un estilo sobrio y bien cuidado que en el resto de la novela se pierde. Todo lo que no es historia de amor y viaje se diluye y dejamos de ver cómo funciona la sociedad o cómo es la vida en Marte o en la Tierra dentro de casi 300 años. Respecto a esto también le he visto ciertas pegas porque más allá de los avances tecnológicos no se ve la evolución en nada más. Incluso hay algunos anacronismos como por ejemplo que en el año 2283 el chico tenga que seguir invitando a la chica para ser “un caballero” y alguna cosilla por el estilo. Es decir, que sí, estamos en el futuro pero yo no he conseguido verlo. Y repito que toda la parte científica y tecnológica no tiene desperdicio, y de hecho, la idea central de que haya un ascensor que nos lleve directamente a Marte para conectar los dos planetas, me parece de lo más original, pero es que incluso ni con esas he visto el futuro porque prácticamente el ascensor sólo sale de oídas o de palabra y ni siquiera se aprovecha ese filón al basarse toda la historia en (aunque yo no lo creo, el autor considera que esto es posible spoiler→) la construcción del cohete.(←fin de posible spoiler)

Más aspectos que no me han convencido son los personajes en general. Ya he comentado lo azucarada que me parece la pareja principal, pero si hablo de Katherine me quedo corta. En principio se suponía que sería también una de las protagonistas, pero la verdad es que aparece poco y lo poco que aparece es para hacer su papel de chica que echa de menos a su novio. En realidad no la conocemos mucho más y no sé muy bien la edad que tiene pero actúa y habla como si tuviera 13 años. El resto de la pandilla parecido: todos tienen la reacción “normal” de abandonar su planeta e irse todos juntos a que su colega se vaya a vivir con la churri; pero tampoco tienen mayor problema porque como van todos emparejados, seguro que no echan de menos a nadie más así que ya se verá qué hacen todos juntos en Marte. Como veis, esta parte de la trama tampoco me ha terminado de convencer porque creo que no queda justificado para nada, y menos de forma realista.

Además, en cuanto a los personajes, me han parecido todos poco desarrollados, sin pasado ni futuro ni personalidad definida. Y algo que me molesta mucho es que la narración se limite a describirlos llanamente en vez de ir dejando al lector que los conozca poco a poco (por ejemplo, en el primer párrafo en que se presenta a un personaje decir cosas tipo: “es alto, guapo y listo, le encanta comer y tiene un montón de sueños por cumplir”). Este tipo de descripciones también hace que pierda interés en conocer a un personaje porque ya me lo sé prácticamente. Y este recurso empieza en la primera página. Después nos limitamos a multitud de conversaciones (que si hay algo que le ha dado ritmo a esta historia ha sido eso, las muchísimas conversaciones que tiene) en las que los personajes interactúan de una forma muy automática, con respuestas cortas en muchos casos y una mecánica muy sencilla que a mí me ha parecido demasiado infantil. Esto obviamente es cuestión de gustos, porque a mí la verdad es que me gustan las conversaciones más ingeniosas o elaboradas aunque sean de 2 líneas, que conversaciones de 3 páginas en la que casi todo es paja.

Relacionado con esto tengo que comentar las reflexiones y frases “profundas” que hay repartidas por toda la novela. Lo que podría haber llegado a ser un recurso muy positivo para mí se ha convertido en otro punto muy flojo por la manera de llevarlo a cabo. Me explico. Muchas de estas reflexiones están metidas con calzador en conversaciones y en narración, y la más evidente es el discurso final de David en la última página, que no viene a cuento de nada y que parece que si no me lo recita este personaje, el lector es posible que no se haya enterado de la moraleja de la historia. Me refiero a frases muy manidas, tópicas y demasiado metafísicas del tipo: “Lucha siempre por lo que crees”, “No te rindas nunca” o “El amor lo puede todo” que parecen lemas de camisetas y que me parece a mí que eso mismo se puede dar a entender sin que escribirlo literalmente. Pero lo que realmente hace que flojee la utilización de este recurso es su incorporación en la propia narración, porque hace que el libro se convierta en un folleto de buenas intenciones.

Sin embargo, un aspecto positivo que he visto es la introducción de un personaje que no suele aparecer en ninguna novela: Vin. Este chico me ha caído bien desde la primera vez que abre la boca, y añade diversidad al grupo porque tiene cierto grado de autismo que lo hace destacar y lo convierte en especial no sólo en esta novela si no en casi todas. Su peculiar forma de ver el mundo y de entender las relaciones queda muy bien reflejada y lo que es mejor, sin nombrar su particular hándicap más que para presentarlo, de forma que simplemente tenemos que leer cómo piensa, cómo actúa y cómo habla para normalizar su situación y más cuando sus propios amigos lo tratan como lo que es: uno más del grupo sin diferencia alguna.

Por otra parte, respecto a la corrección y dado que se trata de una novela autopublicada, sí que debo decir que no he encontrado ni una sola falta de ortografía, así en ese sentido se agradece muchísimo ese trabajo extra por parte del autor, porque a mí me resulta bastante molesto que me vayan los ojos a la falta de ortografía en vez de a la idea en una frase.

Para terminar, desde luego tengo que destacar como punto negativo más llamativo es que la edición (al menos en físico) deja mucho que desear. Personalmente valoro bastante que la lectura de una novela se me haga cómoda por todos los medios posibles. En este caso, el modo de estructurar los párrafos e intercalar los diálogos es un poco aleatorio. Por ejemplo, los párrafos están tan separados que a veces no sabía si seguíamos en la misma escena o era un cambio de personaje (que normalmente se separa con algún adorno de edición o los típicos tres asteriscos que indican que hay un corte en la narración sin cambiar de capítulo). Y por el contrario, los diálogos no tienen ningún tipo de separación entre párrafos ni sangrías que indiquen que habla un nuevo personaje. Tampoco la guionización de los diálogos es correcta: además de ser incómoda por tener los guiones (las rayitas) en el margen de la página y no en el cuadro de texto, están utilizados de forma incorrecta según los estándares normales de edición. Y otros detalles de edición como que de repente los puntos suspensivos se convertían en un par de guiones cortos (- -) o las páginas impares que están en el interior del libro en vez de estar en las esquinas exteriores (esto personalmente me ponía bastante nerviosa porque suelo leer a menudo según el número de páginas para calcular mi ritmo de lectura). En definitiva, una edición muy descuidada que si no fuera por lo incómoda que me ha resultado, tampoco le daría mayor importancia.


Resumiendo, esta novela no ha sido para nada lo que esperaba y creo que en general mis problemas han sido dos: por un lado, el estilo del autor, que no ha conseguido atraparme en ningún momento; y por otro lado, mis propias expectativas (de las que sólo respondo yo ante mí misma) porque me había generado una idea completamente distinta al leer la sinopsis. He tenido muy en cuenta que se trata de un autor novel y he intentado argumentar bien cuáles son los puntos flojos que veo yo como lectora, pero como no lo puedo evitar, priman mis gustos en mis críticas, así que es posible que donde yo veo un personaje plano el resto de lector@s veáis una construcción más elaborada.

*Como no podía ser de otra manera, agradezco mucho a Jose Francisco Cortell por haber pensado en mí para reseñar su novela en el blog y haberme facilitado un ejemplar, así que aunque yo no haya terminado convencida con su primera novela, espero haberme explicado bien para ayudarle a mejorar en las próximas.

¿Habías oído hablar de esta novela?

¿Qué os parece la premisa de vivir en Marte?

lunes, 19 de junio de 2017

RESEÑA Mierda en mis Zapatillas




Autora: Lorena Pacheco

Editorial: Escarlata Ediciones, 2017

Rústica con solapas / ebook, 478 págs.

Mierda en mis tacones #2

Género: Romántica, Chick-Lit, Realista


La oveja negra ha vuelto a casa, y sus zapatillas aún tienen mucha mierda que pisar.

Cuatro años atrás, Hanna se fugó con un hombre mayor. Ahora regresa con el orgullo herido y la intención de retomar las riendas de su vida. No será fácil. El rechazo de su hermano, la actitud prejuiciosa de los lugareños, y sus propias inseguridades, le harán la vida imposible, incluso cuando un nuevo amor llame a su puerta.

Dependerá de ella ganarse el perdón que añora y lograr reconectar con su pasado. Por suerte, cuenta con la ayuda de Raquel, la novia de Burke, y la mejor terapeuta del pueblo: la vaca Matilda.


Creo que tras haber leído cuatro novelas de Lorena Pacheco y que ninguna de ellas me haya decepcionado, estoy en condiciones de poder declararme fan incondicional de esta autora. No podía perderme la oportunidad de leer su nueva novela desde que salió ya hace unos meses y a la cual dedicamos un book tour en varios blogs, en el que también pude colaborar con esta entrevista a la autora que os enlazo aquí. Mi confianza en ella era tal que me daba igual de quién fuera la historia esta vez. Siguiendo mi tradición, no leí sinopsis, aunque lo único que sabía es que aunque aparecen los personajes principales de la primera parte, Raquel y Burke, y por supuesto todos los demás secundarios, la historia y los protagonistas serían completamente distintos. No es que se trate de una reseña con spoilers, pero hay que tener en cuenta que se trata de una segunda parte. Sin embargo, obviamente la trama referida a los personajes de “Mierda en mis tacones”, en sí ya es un spoiler, pero he evitado por completo hacer spoilers incluso de la primera parte.

Ya en la anterior novela conocemos de oídas a Hanna, la hermana pequeña y "descarriada" de Burke, quien 4 años atrás abandonó precipitadamente el pueblo y a su familia con 18 años para fugarse con un hombre con más del doble de su edad, que a su vez abandonaba cualquier responsabilidad que tuviera. Como suponéis, la cosa no sale bien, así que Hannah termina por agachar la cabeza y volver a casa tragándose el orgullo. Si en Raquel veíamos a la protagonista fuerte y decidida a comerse el mundo, en Hanna tenemos a la protagonista que necesita esa fortaleza porque está decidida a que el mundo no se la coma a ella. Escapar de los errores del pasado y tener que hacerlo sola no es fácil, y menos si todo lo que esperan los demás son explicaciones, cuando Hanna intenta retomar su vida en el punto en que la dejó sin tener que oír reproches de nadie, en un pueblo alemán tan pequeño donde todos se conocen y estos escándalos corren como la pólvora.

Pero cuando llega al pueblo, tiene que lidiar además con el rechazo de su hermano, al que ella misma no puede perdonar porque considera que traicionó su confianza. También tiene que retomar su amistad con su mejor amiga Emma, a la que ocultó toda su historia y no avisó de sus planes de fuga y además se dará cuenta de la cantidad de cosas que han pasado en su ausencia, como por ejemplo, que su familia haya aumentado y que los gemelos Axel y Kai, los dos chicos que trabajan en la granja de Burke, con los que jugaba de pequeña, sigan sin tomarla en serio a pesar de que ha vuelto convertida en una mujer. Frustrada, intenta pasar página trabajando ella misma en la granja gracias a la amabilidad de Raquel, que ahora regenta el negocio y quien le da la oportunidad de ganarse el alojamiento y la comida. Y aquí comienza a liarse todo, porque la granja no es muy grande, son muchos trabajando ahí y el roce hace el cariño.

Sin embargo, para mí, una de las cosas más maravillosas que tiene este libro son las relaciones fraternales y si tenéis la suerte de tener hermanos o hermanas seguro que disfrutaréis mucho de estas escenas. Por una parte, la relación deteriorada de Burke y Hanna ocupa gran parte de la trama y sirve como motor durante la mayor parte de la novela, y no es para menos: tanto uno como la otra tiene muchas cosas que echarse a la cara y ninguno va a dar su brazo a torcer, de forma que sus conversaciones son un tira y afloja por el “te quiero pero no te perdono”. En medio de todo esto, Raquel, cuya paciencia brilla por su ausencia y que no sabe lo que es meterse en peleas de hermanos, intenta poner orden causando todavía más caos.

Por otra parte, la relación entre los dos gemelos es lo más adorable que he leído en mucho tiempo. No me explico cómo dos tiarrones cerca de la treintena y curtidos en el campo pueden ser tan tiernos el uno con el otro mediante unos cuantos empujones y un “qué cabrón eres” de vez en cuando. En serio, son para comérselos más allá de su físico
Como no podía ser de otra manera siendo gemelos, su parecido acaba ahí, porque mientras uno es una especie de antisocial al que hay que tirar de la lengua para que murmure algo, el otro no cierra la boca soltando comentarios subidos de tono y ligando con todo lo que se mueva y tenga tetas (la vaca Matilda en este caso creo que queda descartada, pero no sé yo). Y con estos dos, os podéis imaginar que es normal que la tensión sexual se pueda cortar en el ambiente, porque además tienen tendencia a quedarse sin camiseta y yo a Hanna la comprendo, que una no es de piedra.

Además, algo que de verdad me gusta mucho en las novelas de esta autora es la importancia que le da a la amistad y lo bien que lo refleja en el grupo tan variopinto de amigos de los que se rodean los protagonistas. Alrededor de la pareja central y quitando a familiares, nos reencontramos con el histriónico Pol, y con Alicia y Adam y sus problemillas de pareja, y además conocemos a personajes nuevos como Emma y Otto, los “mejores amigos”. Todos ellos forman un grupo de personas que a pesar de ser secundarios, el peso que tienen en la trama y el desarrollo que experimentan algunos no puede pasar desapercibido. Sin duda yo me quedo con Pol, el cocinero gay con tendencia al desmayo y un nivel de tolerancia al estrés bajísimo, porque es un personaje único, porque te ríes con cada escena en la que interviene y porque a pesar de parecer simplemente el amigo gay y gracioso de los protagonistas, es un pilar fundamental en la relación entre todos ellos. Y además resulta ser el contrapunto entre tanta parejita y sus problemas románticos.


La narración de Lorena Pacheco mejora con cada novela tanto en desarrollo de la historia como en profundidad de las subtramas, pero si hay algo que disfruto muchísimo de esta autora es su estilo desenfadado, sin miedo a decir tacos (por ejemplo, Raquel es incapaz de hablar sin soltar 3 palabrotas en frases de 4 palabras, y bueno, ya veis los títulos de las dos partes), con muchísima ironía en todas las páginas y con una visión en primera persona que nos ayuda enormemente a conectar con los personajes, en este caso con Hanna (aunque todo un detalle en esta novela los capítulos desde el punto de vista de Burke). La novela se lee rápidamente porque todo en ella resulta muy ligero (lenguaje, conversaciones, descripciones…)

También tengo que resaltar la madurez de la trama en esta novela. La autora no se ha limitado a contar una historia romántica con muchísimo humor y grandes dosis de sarcasmo, sino que detrás hay temas mucho más profundos y que a pesar de ser tratados como desarrollo de la trama, están ahí y se agradece mucho que no sean tan evidentes. Más allá de los problemas fraternales por los que pasan Hanna y Burke por culpa de sus malas decisiones hace 4 años, la situación familiar que viven no es de las mejores: su padre sufre una enfermedad degenerativa que en ningún momento se nombra pero que está ahí y es otro de los motivos por los que se siente culpable Hanna tras haberse largado sin más explicaciones. Y otros temas más serios como la relación entre una chica de 18 años con un tipo de casi 40 casado y con responsabilidades, la depresión y la soledad, el miedo a la maternidad… están presentes a lo largo de la novela pero no restan en ningún momento el optimismo y el buen humor que se desprende de esta historia.


Desde luego se convierte en mi novela favorita de esta autora, porque creo que ha ido mejorando con el paso del tiempo y aunque el cambio entre la primera y la segunda parte no sea brutal, sí que se puede apreciar la mayor profundidad de las tramas, de los personajes y de todo el contexto en que se desarrolla la historia. Volver a reencontrarme con estos personajes ha sido menos repetitivo de lo que me esperaba porque realmente no tiene nada que ver con la primera parte a pesar de ser su continuación (más allá de que aparezcan algunos personajes ya conocidos, claro). Sin duda, recomiendo esta novela aunque no hayáis leído nada de Lorena Pacheco, incluso a pesar de ser segunda parte, se podría leer independiente a "Mierda en mis tacones" y luego leer la historia de Raquel y Burke a modo de precuela, por ejemplo.

*De nuevo, es un verdadero placer que Escarlata Ediciones cuente conmigo para leer la nueva novela de una de mis autoras favoritas. Gracias por el envío del ejemplar y por la oportunidad. Además Lorena Pacheco ha sacado tiempo para ir comentando con las participantes de la lectura conjunta organizada por La Obesión de Naya, a través del hashtag #YoLeoMierdaEnMisZapatillas en Twitter, en el que podréis ver también mis impresiones y las de mis compañeras de lectura. Así que infinitas gracias Lorena, por ser siempre tan cercana.

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